Hace unos días puse en este blog una fotografía de una Iglesia con la inscripción de “Buena Muerte” y anuncié mi entrada en el Amazonas. Si bien no hemos entrado mucho en la profundidad y estaremos solo cuatro días más, el Amazonas me ha pegado bastante fuerte. Desde ayer algo se ha metido en mi estómago y me ha revolucionado todo el cuerpo. Lo que aparentemente era un menú sencillo y sabroso, se ha convertido en la fuente de mis males. Nunca pensé que podría vaciarme tanto y por tanto orificios a la vez. Al principio yo era el único de los 5 que viajamos en padecer al bichito. Pero poco a poco y a día de hoy los 5 estamos jodidos. Y es que amigos la selva es dura. Lo peor es tener tu estómago girando concéntricamente y estar en la calle oliendo a aguas fecales y carne frita. Según me dicen los demás tripulantes el mayor peligro de la selva es el agua. Y sin embargo es el recurso que más abunda.
Ojalá pudiera volver a esa iglesia de la Buena Muerte y encontrar la paz estomacal.

Un comentario en “La selva es dura

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