El miercoles 06 dio fin la gira que me ha llevado por el norte del Perú durante cinco semanas. Todas las experiencias que he vivido parecen imposibles de insertar en tan solo cinco semanas. El viaje ha pasado deprisa y a la vez siento que he viajado durante mucho tiempo. Hemos viajado por los departamentos de Cajamarca, Lambayeque y Amazonas realizando un total de 25 funciones de cine. Me sé de memoria todas las películas que hemos proyectado. Un cortometraje me ha llamado especialmente la atención. Se titula Zezé y es del director brasileño Cao Hamburguer. Es una historia muy sencilla pero muy visual, con una única línea de diálogo, y siempre funciona como previo antes del largometraje. Es bonito ver como la gente de todos los pueblos se han reído siempre en el mismo lugar. Esa es la magia del audiovisual, que puede ser universal. Y más hoy en día donde incluso en los pueblos más reconditos, accesibles únicamente por caminos de montaña estrechos y empinados, mínimo algún vecino tiene televisión.
Hemos tenido funciones de todos los tipos. Recuerdo un pueblo donde al caer la noche a partir de las 6 de la tarde todo el mundo se encerraba en su casa y los fantasmas moraban sus calles. Eran en su mayoría campesinos y el reloj solar manda. Estábamos preocupados por la posible poca asistencia de público pero al final resultó ser una de las mejores funciones y de más asistencia. La gente parecía salir de entre las piedras. Todos reían y miraban fascinados la pantalla. Se creó un vínculo muy especial entre nosotros (como proyeccionistas) y ellos (como público) y durante un par de horas cambiamos la rutina del pueblo.
Otra función muy especial fue en Bagua Chica. Hace un año se produjo un incidente que acabó con la muerte de varias personas. En resumidisimas cuentas: gente de la comarca de Amazonas se quejaba que multinacionales mineras y petroleras estaban contaminando la selva, los ríos y los campos de cultivo. Esta situación se lleva viviendo muchos años en Perú. Cansados de no ser atendidos por el gobierno decidieron cortar la carretera principal impidiendo el paso durante varias semanas. Alan García, cansado de esta situación, mandó a militares a que limpiaran la zona. El enfrentamiento acabó con varios militares muertos e incontables milicianos desaparecidos todavía hoy día. Teniendo este precedente, proyectamos un docuemntal titulado “La Mina: historia de una montaña sagrada” sobre una tribu en la India afectada por una gran empresa minera que ha devastado sus campos, contaminado sus pozos y provocado muchas enfermedades a las que no eran inmunes y no conocían (una simple gripe, por ejemplo). Cuando acabó la proyección muchisíma gente se nos acercó sorprendida por la similitud del caso con el suyo propio. No imaginaban que algo tan similar pudiera suceder en otro lado del mundo que no fuera Bagua.
La convivencia con mis compañeros de viaje pasó por muchas etapas. La expectativa de los primeros días, el cansancio a mitad de viaje de vernos siempre las mismas caras, y la nostalgia de que se acabara tan pronto.
A pocos días de acabar la gira me llamó la directora de Nómadas. Me preguntó que tal todo. Yo le dije la verdad: muy bien. Entonces, tengo otro proyecto para tí que quizás te interese más. El 2 de noviembre sale un camión desde el norte de Perú con unos alemanes que están haciendo talleres de documental con mujeres en poblaciones chiquitas. Han viajado por Ecuador y llegarán hasta Bolivia. Tu trabajo será hacer dos talleres de 10 días cada uno en colaboración con ellos cerca de Cuzco. El viaje acaba el 10 de diciembre, te interesa? Claro. (más info en: http://www.cine-cita.org/)
Asi que llegué a Lima el miercoles por la noche y mañana sábado salgo a las 2 de la tarde rumbo a Cuzco a preparar el proyecto, unos 10 días aprox. 22 horas de autobús. Hacia el 20 de octubre vuelvo a Lima y el 2 de noviembre ya me estoy llendo de nuevo. La vida nómada, supongo.

Un comentario en “La vida nómada

  1. Me impresionó lo de la Mina, esta gente es capaz de morir por salvar su tierra, y es lógico ellos dependen de ella y así lo perciben, no como nosotros que no sabemos de donde viene el agua que bebemos, para bien y para mal. Hoy he visto un reportaje en TV sobre la explotación minera en el Congo. La actitud de la gente es distinta. Allí se vive como la fiebre del oro, es decir, da igual lo que cueste, cuantos mueren cadad día en instalaciones hechas sin intervención de técnicos, sin las más mínimas seguridades, el caso es que se desviven por ir a trabajar a la mina, aunque el riesgo de morir sea alto porque se gana mucho dinero.El reportage concluía diciendo: "este es el precio que tiene nuestro desarrollo tecnológico," pues se trataba de un material que se usa en la tecnología informática. Dime Luis, ¿como se beneficia la población local del dinero que producen de las minas?

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