Navegaba aburrido por páginas de internet, sin encontrar ningún link que me prometiera unos minutos de diversión y entretenimiento cuando decidí entonces buscar algo por Google, cualquier cosa, escribí lo primero que me pasó por la cabeza: “soy español y quiero trabajar en Colombia”. Tras una breve pausa el oracular Google, que tiene respuesta para todo, me mostró varios foros de gente en mi misma situación. Encontré una página web, www.spaniards.es, en la que españoles repartidos por el mundo se comunican entre sí, buscándose en los destinos extranjeros que estén. Encuentro historias que me interesan, como la de un chico de 28 años que pregunta por las posibilidades laborales en Colombia, la facilidad para hacer los papeles y un tema común en el extranjero que llega por primera vez a este país y que es la preocupación sobre la inseguridad que se vive en sus ciudades, en sus parques y calles por los temas que todos conocemos por un medio u otro. Al final del documento explica la razón de su interés por venir a Colombia:  

“Aquí he conocido hace 7 meses, al amor de mi vida, una colombiana de Bogotá, con la que quiero pasar el resto de mi vida”

A los días otro español le responde feliz por lo similar de su caso:  

“Soy Español y encontré tb el amor de mi vida, y por circunstancias, ha tenido que regresar a Bogotá. Y bueno…. pues la distancia es muy muy dura, y estoy decidido a ir para Colombia”. 

Más abajo otro caso parecido, aunque ya residiendo en Colombia:  

“Hola a todos, yo soy Español de Barcelona y llevo viviendo permanentemente en Bogotá desde hace 7 meses, mi mujer es colombiana de Bogotá, y hasta me he casado aquí,…” 
  
Y la lista de casos parecidos sigue. Lo llamativo de esto y la razón por la que lo traigo aquí es que todos los casos son de hombres españoles que se enamoran de mujeres colombianas y piensan en seguirlas a su país mientras que nunca encontré casos de mujeres españolas siguiendo a su hombre colombiano. 

Durante días me he preguntado por qué se da esta división tan clara entre géneros y países…¿será una feliz coincidencia? ¿Existe una regla general que regule todos estos casos? Quizás muchos hombres vayan a Colombia a corroborar empíricamente el viejo estereotipo de que una colombiana hermosa es una redundancia…sobretodo aquellos españoles que vean en Shakira el talismán que hizo que España ganara el Mundial de Sudáfrica. Quizás sólo los hombres se atrevan a ir a un país tan peligroso como Colombia, también otro estereotipo del país y a veces muy real. Para alejarme de tanto prejuicio se lo comento a Alejandra quien de primeras ríe, abrumada por el empleo que hago de mi tiempo en frente del computador.
           
Sé que parece estúpido, pero, 
¿no te parece demasiada coincidencia que sólo 
sean los hombres quienes lo hagan?. 
Quiero decir, míranos a nosotros, somos otro caso, ¿cierto? 

Sí, claro, dice sin mucho interés. 
Quizás los españolitos tenéis fantasías 
desde pequeños con las colombianas, ¿no? 

En seguida mi imaginación genera la imagen más fácil de Colombia, la imagen que cualquier hombre medio podría tener: el Caribe, la playas de arena blanca, los cocoteros y a tu lado una mulata con poca ropa incorporándose para extenderte el bronceador. Puede ser, le digo. Recuerdo que una vez en Cartagena vi a un señor español de unos 50 años con una colombiana de unos 20 y un niño de 7 que correteaba. El hombre echaba pestes del niño, que criticaba por malcriado, mientras ella se lo tomaba a risa y le acariciaba el mentón. Por un segundo imaginé a ese señor pasando los meses de vacaciones en Cartagena y el resto del año en Madrid manteniendo a su amante colombiana.
Alejandra me pregunta qué diferencias hay entre nuestras culturas que aún así nos atraigan por el hecho de no ser similares. 
  
Creo que sabéis ver la verdadera esencia de las cosas, 
y todo lo demás os vale madres, le digo. 
Eso os hacer vivir de manera sencilla, 
relajada, sin aspiraciones huecas. 

A mí me gusta lo poco machista que eres, me dice. 
El colombiano y especialmente la colombiana es 
muy machista, no importa de qué nivel educativo o estrato social sean…
Quizás eso es lo que hace que muchas mujeres busquen hombres 
españoles, mientras que el caso a la inversa no se dé.
           
Eso suena razonable, le digo. 

Tras una pausa me acuerdo que para el casting de “La Broma” hablé con una mujer de unos 40 años que vivía en Lavapiés. Para mi era importante que fuera del barrio para que conociera bien los problemas de inmigración que sufre. Tomando un café, hablando de todo, me dijo… “¿Sabes? Yo creo que soy un poco racista…es que no soporto a las mujeres latinas que se casan con hombres españoles de mi edad. Es que cada vez más amigos míos tienen parejas latinas, que les dicen que si papito, papasito y a una ya no le quedan oportunidades y a mí se me está pasando el arroz, ¿me entiendes?”. La miré a los ojos y me inspiró mucha ternura: racista por celosa. Tras una pausa, siguió hablando: “es que en España las mujeres hemos luchado mucho por nuestros derechos, hemos venido consiguiendo una serie de privilegios, de concienciar a la sociedad de los derechos de la mujer y educando a los hombres a respetar esos derechos. Y ahora llegan ellas y están tumbando todos esos derechos porque no hacen más que malcriar a los hombres. Les lavan todo, les cocinan, les hacen todo para que vivan como reyes y todo el día que si papito, papito…y esto me lo han dicho mis mismos amigos, no se lo inventa una.” Le conté la historia a Alejandra:

Bueno, ella también era un poco machista, ¿no crees? 
Está culpando a las mujeres latinas y no a los hombres 
españoles por dejarse hacer todo eso… 

Si, igualmente, la mujer latina está haciendo lo mismo ya sea 
con un hombre español o un colombiano o de donde sea.
Está respondiendo a un comportamiento que le han 
enseñado en su sociedad de origen, le digo.
  
Sí, podríamos enumerar miles de casos diferentes, 
y son opiniones, reflejos de pequeños mundos.

Bueno, que existe el machismo en nuestra sociedad, 
no me parece que sea una opinión, Alejandra, 
es un hecho, y sobretodo acá.

Ya papasito, no me discuta…

No sé, quizás los hombres somos los únicos tan estúpidos de meternos en internet a poner una frase tan tonta como esa en Google para airear nuestra vida privada en foros y blogs.

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