Extraño es querer seguir haciéndolo.

“Yo tengo un trabajo que implica 12 horas al día, y aun así quiero seguir contando historias. Escribir te provoca estrés, no duermes, te obsesionas, pero es lo que te hace feliz. Y no escribes por dinero ni por fama…Escribes para no estar triste”.

– Babelia, 18.02.2012