El Chapo en la trampa

Volvieron a cazar al Chapo. Ahora resulta que Sean Penn y Kate del Castillo le hicieron una entrevista meses antes y la publican ahora en la revista Rolling Stone. Dos minutos escasos que resumen cómo el narco y Hollywood se unen por una misma causa. En la entrevista grabada en video escuchamos a un miembro del clan del narcotraficante leyendo preguntas que Sean Penn le mandó para que el Chapo se grabará respondiéndolas.

Llama la atención que el Chapo se escuda todo el rato en que la razón de ser el narcotraficante más poderoso, más buscado y el más influyente a nivel internacional se deba a que en su pueblo natal no había oportunidades.

¿Es una mera defensa basada en el victimismo o realmente no le quedaba de otra que ser narcotraficante? Según las reglas racionales de nuestro mundo moderno y liberal, todos estaríamos de acuerdo en que está tratando de justificarse y ganarse al gran público ante su inminente captura. En teoría, todos somos libres de elegir cómo queremos vivir y qué valores van a regir nuestro camino vital. Pero en la práctica, el Chapo sabe lo que dice, y por eso apela a algo de lo que todos los mexicanos son muy conscientes: realmente no hay tantas oportunidades en México, especialmente si eres de provincia. Cuando ves cómo los ciudadanos de tu pueblo han huido a EEUU en busca de otra vida, cuando tu educación está en manos de profesores que no tienen estudios, cuando tu alimentación se basa en kilos de hambre, ¿qué opción queda?

El Chapo también está en la trampa. A pesar de ser el hombre más buscado, a pesar de tener detrás a toda la DEA y al ejército mexicano; a pesar de poseer todo lo que desee, de ser de los hombres más ricos según la revista Forbes, el Chapo también está en la trampa. Podrá escapar de cárceles de máxima seguridad, pero nunca podrá huir de su pasado. Nunca podrá huir de la miseria y el hambre que azota a este país y que determinó su vida desde que llegó a este mundo. No es nada más que otra víctima de un juego cruel, asentado durante años, inculcado en su genética y que promete afectar a sus posibles herederos. Otro hijo de la corrupción institucional que prefiere la riqueza de unos pocos a costa de matar de hambre a la mayoría.

No diré que el Chapo es una víctima, ya que todos somos víctimas y verdugos. Pero sí creo que es un reflejo de la sociedad mexicana. De sus problemas y retos a enfrentar.