Secuencia 4. Carta a un hombre solo

CARTA A UN HOMBRE SOLO

 

¿Eres de Android? ¿Y de Windows?

Esas dos preguntas inauguraron un largo día de bullying en el trabajo a tus 35 años.

¡Eh! ¡Oigan! ¡Luis es de Android! ¡Vean su PC! 

Cuando piensas que el patio de la escuela quedó atrás, llega un compañero de trabajo de mayor estatus laboral que tú, para recordarte que ser “hombre” significa estar en una continua batalla por pelear la plaza, significa competir para ser el macho alpha de la camada y ver quien tiene el pene más grande. Bueno, corrijo. Aquí quizás no importa tanto el tamaño del pene, como el modelo del iPhone.

Y sí , claro. Caes en la trampa, una vez más. A pesar de tomártelo con dosis de zenismo, no puedes evitar que te moleste, que te duela y te enoje. No quieres ser marcado por esos hombres que huelen la sangre de la humillación. Piensas para tí mismo: ¡bah! tampoco te interesa ser el alpha de la tribu de los iPhone, ¡qué se jodan!…sí, pero te sigue molestando lo que te han dicho. ¿Por qué? ¿de dónde viene? Bueno, tuvo que venir una mujer a explicártelo.

 

Bienvenidos al mandato de masculinidad.

En 2018 Malva te invita a una conferencia magistral de la escritora, antropóloga y filósofa Rita Laura Segato en la UNAM. Lo hace bajo la promesa de que te va a gustar. Tú no la conoces y aceptas con escepticismo.

La conferencia se vuelve una experiencia intelectual como hace tiempo que no vives. Durante dos horas seguidas, la oratoria de Segato te catapulta a otra dimensión epistémica. Salta de un tema a otro, dibujando imágenes y conceptos, lanzando ideas e hilando todo de nuevo bajo un discurso que entra repentino por la puerta trasera de tu cabeza. Su discurso torrencial te arrastra y tus revolucionadas neuronas hacen procesos sinápticos imposibles. Y también piensas en lo ignorante que eres.

El salón está lleno de mujeres en ebullición. No cabe un alma. Segato articula su conferencia a través de aforismos, porque defiende que un discurso espontáneo e improvisado es político, e implica no ser burocrática, planeadora, parlamentaria.

El mandato de masculinidad es el mandato de tener que demostrarse hombre. Y la primera víctima de este mandato es el hombre. Crack. Algo se quiebra en ti.  Él es el primero porque debe someterse al mandato del macho alpha. Por eso el hombre debe luchar contra el patriarcado, pero no por proteger a las mujeres de la violencia de género, sino por ellos mismos. Es una necesidad urgente que los hombres redefinan lo que es ser hombre, porque, si no, van a ser atrapados por una ola de violencia.

Recuerdas el día que un amigo te dijo: aquí en México, si se burlan de tí, es que te quieren. Y sí. En siete años que llevas en este país, lo has podido comprobar. Te han asaltado con una pistola; han tirado la puerta de tu casa y te han robado; te han insultado por cualquier motivo. Y todos ellos han sido hombres. Como dice tu amigo, si se burlan de tí es porque te quieren, entonces si te pegan, es porque te adoran. Si te roban, es porque en realidad te están enseñando el valor del desapego. ¿Y si te matan?

Entonces, defiéndete. Sé un hombre. Ve al gimnasio, practica deportes de pelea, o hazte rico y contrata a otros hombres para que se peguen por ti. Control, dominación, opresión. Un amigo se mete a policía. Cuando le preguntas ¿por qué?, él te responde: porque estoy harto de que me pisen la cabeza. Y mientras te lo dice, ves cómo la contracción de su bíceps es del tamaño de tu cabeza. Suena gracioso, pero así funciona la masculinidad. La tuya también.

Regresa Segato: la masculinidad es narcisista…el hombre es adicto al dolor que le produce la misma opresión machista. Crack, crack, crack…Le preguntas a Malva si ella cree que el hombre es narcisista. Ella sonríe y te propone contar las estatuas dedicadas a hombres en cualquier ciudad. Supongo que no es casualidad que el protagonista del mito de Narciso sea un hombre. Los hombres deben liberarse de la mirada escrutadora de los mismos hombres. Desde chiquito el hombre nunca puede caer en la sospecha de que se ha degradado un poquito en su masculinidad. De pronto volteas y ves al pequeño y miedoso Luis sentado junto a ti en el salón, sobre sus piernas tiene las revistas eróticas MAN. Esta exigencia convierte el mandato en opresor: las exigencias son exigencias de capacidad e indiferencia en el dolor ajeno, bajo nivel de empatía, de capacidad de crueldad, de capacidad de desafiar los peligros. Por fin alguien te da una definición de masculinidad. No tiene que ser la única, pero es alguna.

Dice Segato que una de las múltiples consecuencias por soportar el mandato de masculinidad es que los hombres sufren mucho del corazón. Vaya, que coincidencia. Hace unos meses fuiste al doctor para hacerte un chequeo. Aprovechaste para comentarle que tu bisabuelo paterno de nombre Luis murió de un ataque al corazón y que tu padre de nombre Luis ya ha sufrido un ataque. Doctor, además del nombre, ¿no habré heredado también un corazón débil? El doctor se ríe. Te dice que tienes la salud de un adolescente y te quedas pensando si eso responde a tu pregunta…

Louis CK, comediante estadounidense, anda escondido tras ser acusado de acosar a varias mujeres en el pasado. La noticia me cayó como jarro de agua fría, soy un gran seguidor de su trabajo. Cuando lo supe, inmediatamente inicié un proceso de reconstrucción en mi memoria: ¿alguna vez acosé o violenté a una mujer? … Él también habla de los ataques al corazón. 

 

Pero no todo son malas noticias. Segato repite que muchos hombres se le acercan a agradecerle su trabajo. La idea de mandato de masculinidad resuena muy profundamente en ellos, conectan intuitivamente con su discurso. Eso mismo te sucede a ti. Solo la reflexión personal del hombre sobre su masculinidad, puede llevar a una transformación de la sociedad. Segato concluye con su enésimo aforismo, su estocada final: que la mujer del futuro no sea el hombre que queremos dejar atrás.

Ronda de aplausos y vítores. Segato se disculpa, tiene prisa, debe ir a otro lugar. Las asistentes se acercan a darle las gracias, a tomarse una fotografía. Las proclamas feministas no tardan en llegar. ¡Se va a caer! ¡Se va a caer! ¡El patriarcado se va a caer! Malva se acerca y le pide que le grabe un saludo para su programa de radio feminista. Hola, soy Rita Segato y quería decir que La Hora Equivocada,…es la buena hora. Malva se acerca. Está muy contenta.

Tú sigues en shock.

 

 

Carta a un hombre solo

En la secundaria querías pertenecer al grupo de chicos cools. Joder Luis, la de tonterías que hiciste para entrar, a pesar de que se burlaban de tí. Una vez uno de los cools le quitó los pantalones a una chica durante el recreo. Eran unos pantalones con botones a los lados, estaban muy de moda entre todos, y de un tirón se podían desabotonar por completo. La dejó en el centro del patio durante varios minutos. A él no lo castigaron y ella no lo denunció. Todos le rieron la gracia, tú no sabes si lo hiciste o no, pero sí sabes que no lo desaprobaste. Él era uno de los alphas, de los que más se hacían respetar. Segato comenta que por lo general los hombres no van solos al prostíbulo. Los hombres van en grupo y no buscan tanto el acceso al cuerpo de la mujer, sino otra cosa: la celebración de la masculinidad, generar un pacto de complicidad entre hombres, etc. Se necesita ir en grupo, para que los demás vean. De la misma forma que este muchacho no habría hecho eso, si no hubieseis estado ahí, viéndolo. Fue  un acto de demostración para los hombres pubertosos del patio. Sin testigos, seguramente no lo habría hecho. ¿Qué sentido tendría? Sin nadie que testificara su superioridad, sin nadie a quien demostrar, nadie con quien compararse. Entonces, ¿qué habría hecho? ¿Cómo sería el hombre sin el constante espejo de otro hombre más poderoso, más exitoso, más bello? ¿Cómo continuaría el mito de Narciso sin su propio reflejo en el lago?

Durante mucho tiempo has querido escribir un guion de un muchacho en un pueblo de la frontera entre México y Estados Unidos. Un muchacho que ve cómo todos los hombres han migrado y él no, quedándose solo en un pueblo de mujeres. Tras muchas versiones terminaste abandonando el proyecto. Nunca conseguiste dibujar la psicología de este “último” hombre.

Si queremos construir otras masculinidades y dibujar otras formas de relacionarnos, podemos partir de esta cuestión: ¿cómo se relaciona un hombre solo? O de forma menos abstracta: ¿cómo es un hombre que NO TEME estar solo?

Leo vuestras respuestas…

 

 

Sigue leyendo más sobre CABEZA DE UN HOMBRE

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He completado algunos pasajes de la conferencia con entrevistas:

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